La producción salteña frente a la pesada carga impositiva y altos costos de fletes

18/04/2017

No resulta una novedad que aún se siga cuestionando lo que significa en la estructura de costos de la producción del campo salteño los fletes hacia los puertos del Atlántico (Buenos Aires/ Rosario).

Sin embargo, a las autoridades nacionales, responsables de las Rutas de su jurisdicción  y de la recuperación real de los  Ferrocarriles, es un  tema que pareciera no importarles. Más allá de las gestiones y reclamos que formulan desde hace tantos años gobiernos, productores y empresarios de Salta, la cuestión sigue siendo una carga muy pesada.

Recientemente se dijo, en la visita del ministro de Transporte de la Nación, que el Ramal C-14 (Salta-Socompa), operado por Ferronor de Chile,  está en pleno funcionamiento. Sí, pero la infraestructura solamente permite una formación de 7 vagones- sostienen los que intentan utilizar el servicio-.

Y contra los casi 2.000 km a los puertos de Rosario y Buenos Aires, sobre el Atlántico, los del Pacífico, en el Norte Chile, solamente distan desde Salta 700 km. Claro, pero la Ruta Nacional 51 no termina de ser pavimentada. Funcionarios del actual Gobierno nacional dijeron que está previsto que para finales del 2018 estará pavimentado el tramo San Antonio de los Cobres- Paso de Sico.

Habrá que esperar. Mejor dicho, seguir esperando. ¿Hasta cuándo? Esa es la cuestión.

El costo de los fletes a puertos del Atlántico y la elevada carga impositiva y de cargas laborales son las causas principales que afecta el desarrollo de la actividad en el campo salteño.

Productores  detallaron que  el costo  de los fletes en camión al puerto de Buenos Aires “nos deja fuera del sistema”.

Y agregaron que el costo del transporte a Buenos Aires  en camión es igual que el valor del flete de la misma el barco desde el puerto de esa ciudad a un puerto de Europa.

El flete –según dijeron a www.saltainternacional.com- equivale al 50% del valor de la carga, aproximadamente. Del porcentaje restante se deben descontar impuestos nacionales y provinciales, cargas previsionales, costo laboral, costos de producción en los que muchos productos se cotizan en dólares.

A la soja que se produce en Salta, la incidencia de los fletes la deja sin posibilidades de competir con aquella que se produce en cercanías de los puertos de exportación.

Otros de los ejemplos directos fue el del tabaco, sobre cuyo precio en esta campaña se consiguió un 15% de aumento, cuando debería haber sido de por lo menos el 35% al 40%. Esto es así frente al incremento de las cargas impositivas y sociales en porcentajes que oscilan entre el 35 y el 54%.

 

Ana Lorenzo

www.saltainternacional.com